Cómo cobrar entradas para una transmisión en vivo
Las tres formas de cobrar por una transmisión en Argentina, qué le cuesta cada una a quien organiza y por qué el link de pago suelto termina siempre en el mismo problema.
6 minutos de lecturaTransmitir en vivo hoy es gratis y lo sabe hacer cualquiera: un celular, una cuenta de YouTube y listo. Cobrar por esa transmisión es otra cosa, y es donde se traba la mayoría de los clubes, teatros y escuelas que ya están transmitiendo.
Hay tres caminos, y conviene entender qué problema tiene cada uno antes de elegir.
El alias y el link de pago suelto
Es lo más común y lo más rápido de armar: se publica un alias o un link de pago, la gente transfiere, y a quien pagó se le manda el link de la transmisión por privado.
Funciona la primera vez. El problema aparece en la tercera o cuarta transmisión, cuando el volumen crece: alguien tiene que cruzar a mano la lista de transferencias con la lista de gente a la que le mandó el link, en vivo, mientras el evento está por empezar. Y el link, una vez enviado, se reenvía. Una persona paga y lo comparte en un grupo de veinte.
El problema del link suelto no es que se filtre: es que no hay forma de saber quién lo filtró, así que tampoco hay forma de evitarlo la próxima vez.
Las plataformas de membresía
Patreon, Twitch con suscripciones y similares resuelven el cobro recurrente muy bien. Pero están pensadas para una relación mensual con una audiencia fiel, no para un evento puntual: la muestra de fin de año, el clásico del domingo, el congreso de dos días.
Si tu público va a pagar una vez por un evento concreto, pedirle que se suscriba es agregarle una fricción que muchos no van a pasar. Además, la mayoría cobra en dólares y liquida al exterior, con lo que eso implica para una institución argentina.
La entrada nominal
El tercer camino es tratar la transmisión como lo que es: un evento con entrada. Cada persona compra la suya, recibe un código a su nombre, y con ese código entra a ver. No hay link que reenviar porque el link nunca se comparte: se mira desde una página que valida quién sos.
Esto es lo que hace Palco, y la diferencia práctica se nota en tres momentos:
- Al vender: cada compra se acredita sola, sin que nadie cruce planillas.
- Al transmitir: una entrada abre una sola sesión por vez, así que compartirla no multiplica el público.
- Al cerrar: queda la lista de quién compró, cuánto entró y cuánto quedó, exportable para el contador.
Qué mirar en los números
Cualquiera sea el camino, hay dos costos que conviene no confundir. Uno es la comisión del medio de pago, que en Argentina la cobra MercadoPago o quien procese la tarjeta, y existe siempre. El otro es la comisión de la plataforma.
La pregunta importante no es cuál es más barata en el papel, sino dónde entra la plata. Si el dinero cae primero en una cuenta de la plataforma y después te la liquidan por tandas, estás prestándole capital de trabajo a un tercero y dependés de su calendario. Si cae directo en tu cuenta, el único plazo que corre es el de tu procesador de pagos.
En Palco el dinero de cada entrada entra directo a la cuenta de MercadoPago de quien organiza. Nunca pasa por una cuenta nuestra: retenemos nuestra comisión en el mismo momento del cobro y listo.
Por dónde empezar
- 1Elegí un evento que ya ibas a transmitir igual. No inventes uno nuevo para probar.
- 2Ponele un precio bajo la primera vez. Lo que estás midiendo es cuánta gente compra, no cuánto recaudás.
- 3Avisá por los canales donde ya te sigue tu público, con el link de la entrada y no con el de la transmisión.
- 4Mirá al final cuántos compraron y cuántos entraron. La diferencia entre esos dos números te dice más que cualquier otra métrica.