Cómo protegemos tu transmisión
La idea es simple: en Palco no se comparte un link, se compra una entrada a nombre de alguien. Todo lo demás se desprende de eso.
La entrada es de una persona, no de un link
Un link se reenvía. Una entrada nominal, no.
Cuando alguien compra, recibe un código propio —del estilo PLC-7K3D-92XY— asociado a su nombre y a su correo. Ese código no es una contraseña compartida: es su entrada.
Para entrar desde otro dispositivo hacen falta las dos cosas: el código y el correo con el que se compró. Un código suelto que circule por un grupo no alcanza para entrar en nombre de otro.
Una sola pantalla por vez
Compartir la entrada no multiplica el público: lo turna.
Cada entrada abre una sola sesión. Si aparece una segunda pantalla, se queda con la transmisión y la primera se corta, con un cartel que explica qué pasó. Si vuelve la primera, se corta la segunda. Y así.
El navegador de quien está mirando avisa que sigue ahí cada 20 segundos. Si deja de avisar —cerró la pestaña, se quedó sin señal, apagó el teléfono— la entrada queda libre sola en 60 segundos.
En la práctica: una entrada repartida entre diez personas no sirve para diez personas. Sirve para una por vez, y las diez se pelean por ella.
Si el ida y vuelta se vuelve sistemático, se traba sola
Turnarse tampoco funciona.
El sistema cuenta los cambios de dispositivo. Pasados 12 en una hora, esa entrada queda trabada 10 minutos y no puede ver nada — ni la primera pantalla ni la última. Se destraba sola y vuelve a contar.
El número es generoso a propósito. Una familia que empieza en el celular, sigue en el televisor y vuelve al celular no se acerca al límite. Un grupo rotando la misma entrada, sí: cada cambio de más les cuesta 10 minutos a todos.
Cada desplazamiento y cada bloqueo quedan registrados con fecha, dispositivo y motivo.
El nombre de quien compró, sobre el video
Una captura de pantalla lleva firma.
Sobre la imagen se muestra el nombre de quien compró, su correo parcialmente oculto y un identificador corto de la entrada. Cambia de posición cada 30 segundos y de forma impredecible, para que no se pueda recortar siempre el mismo borde.
No impide grabar la pantalla. Lo que hace es que grabarla y difundirla quede a nombre de alguien concreto, que es lo que en la práctica frena a la mayoría.
Para verlo en el televisor, también hace falta la entrada
Se pasa a la tele con un código, no con un link.
El televisor entra a palco.ar/tv y muestra seis números. Quien tiene la entrada los escribe desde su teléfono y la transmisión pasa a la pantalla grande. El televisor queda como la pantalla de esa entrada: la marca de agua se dibuja ahí y sigue habiendo una sola sesión.
A propósito no usamos el botón de transmitir de YouTube. Ese botón no manda esta página: le pasa el video al televisor, que lo reproduce directo desde YouTube. Eso dejaría la marca de agua afuera y sacaría al televisor del control de sesión.
La dirección del video no viaja
No está en el código de la página.
La página pública del evento no contiene la dirección de la transmisión. Se entrega recién cuando hay una entrada válida con una sesión viva, y ese permiso dura 60 segundos.
Tampoco la exponen las imágenes: la portada de un evento se sirve desde nuestro servidor, porque la dirección de una miniatura de YouTube lleva el identificador del video adentro.
Lo que tenés que hacer de tu lado
Una sola cosa, y es importante: el video tiene que estar en «No listado» y con la incrustación permitida. Nunca en «Privado»: un video privado no se puede incrustar y la sala queda en negro justo cuando arranca. Te lo recordamos en el formulario al publicar.
¿Te quedó alguna duda?
Si estás evaluando Palco para un contenido con derechos de por medio, escribinos y lo revisamos con vos antes de que publiques nada. Para contenido de alto valor que se revende después, existen esquemas con DRM y URLs firmadas: te decimos de entrada si es tu caso.